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lunes, 18 de abril de 2011

La coeducación en el área de Educación Física.



Introducción


La historia de la educación nos muestra que el acceso de la mujer a la misma fue más tardío que para los varones y, que el trato también fue desigual para unas que para otros. Si nos remontamos a nuestro pasado más inmediato, esto es, a la escuela moderna, postula la extensión de la educación a todos los individuos, e incluso establece un modelo masculino y otro femenino; la desigualdad es evidente desde el momento en que en el modelo masculino se debate cómo deben ser educados los niños por la escuela, y en el caso de las niñas lo que se debate es si deben recibir o no una educación escolar, tal y como señala Subirats, M. (1988). En todo caso, el proceso de incorporación de la mujer al sistema educativo, cuando ha existido fue totalmente distinto al del varón, situación ésta que no hace más que reproducir la diferenciación de sexos en la sociedad y la asignación de roles específicos para cada uno de ellos. Sin embargo, aunque lentamente y como consecuencia de la creciente consideración de la mujer a lo largo del siglo XIX, se ha tendido a una unificación de los modelos educativos y durante el siglo XX el currículum unificado se ha generalizado en todo el sistema educativo. En España, a partir de la Ley General de Educación de 1970, se establece la posibilidad de la escuela mixta y se regula como obligatoria en Centros Públicos, y en los Privados concertados a partir de la aplicación de la L.O.D.E. La escuela mixta es la organización formal, que resulta de la coexistencia de alumnos y alumnas en el mismo Centro educativo, compartiendo un mismo currículum y, que deberá conllevar, de entrada, un trato de igualdad entre unos y otros. La escuela coeducativa implica no sólo educar conjuntamente a niños y a niñas, sino procurar las condiciones para que tengan igualdad de oportunidades reales a través del respeto y valoración de las características de ambos grupos. La coeducación supone:


No aceptar el modelo masculino como Universal.

 Corregir los estereotipos sexistas.

 Proponer un currículum equilibrado que elimine rasgos sexistas presentes en la sociedad.

 Desarrollar todas las cualidades individuales con independencia del género.


No podemos limitar la coeducación a una mera igualación de las condiciones de partida, debemos de partir de la propia aceptación del propio sexo y del respeto social de su identidad, de tal modo que cada individuo pueda construir su propia autenticidad social desde un autoconcepto positivo y saludable. Se trata pues, de propiciar la comunicación entre los individuos de cada sexo, basándose en el respeto mutuo, en el conocimiento acertado, en la aceptación convivencial y en el diálogo creativo, en la superación de sesgos sexistas de lo masculino y lo femenino como categorías hegemónicas y autoexcluyentes. La coeducación, en el momento actual plantea como objetivo la desaparición de los mecanismos discriminatorios, no sólo en la estructura forma de la escuela, sino también en la ideología y en la práctica educativa. Subirats, Marina. (1988). Igualdad de oportunidades educativas de las alumnas y los alumnos en Educación Física Si realizamos un análisis histórico de la Educación Física femenina podemos observar que el desarrollo de las cualidades físicas no se permitió por igual a la mujer que al varón; por otro lado la Educación Física de la mujer, cuando la hubo, estuvo orientada en muchos casos a:


• Mejorar su función maternal (Esparta, Renacimiento...,etc.), por lo tanto, tenía un motivo eugenístico, como era de esperar por la distribución social de los roles.


• Cuidar más los aspectos artísticos y expresivos que los instrumentales, de ahí el nacimiento de las escuelas de gimnasia rítmica y de la danza en contraposición a las dificultades encontradas para su incorporación al movimiento deportivo moderno.


• La Educación Física de la mujer, obedeció a factores estéticos ligados al estereotipo femenino dominante, que impedía a la misma la práctica de ejercicios violentos que pusieran en riesgo su apariencia frágil y su compostura habitual; por ello el acceso de la mujer a determinados deportes modernos estuvo frenado por el temor a la virilización de la misma. Como consecuencia de lo visto anteriormente y, alejándonos de los roles dominantes expuestos, debemos pensar en una Educación Física más comprensiva, cuyos objetivos se derivan de las funciones que el cuerpo y el movimiento humano tienen en el desarrollo de la personalidad: promoción de la salud, adaptación al medio físico, mejora de la condición biológica, desarrollo de las habilidades motrices, estética corporal, función lúdica, función expresiva y comunicativa, sin olvidar las funciones de conocimiento, control y desarrollo madurativo del propio cuerpo. Por todo ello, la Educación Física no debe sólo plantarse en términos de eficiencia y de resultados, sino sobre todo en términos de vivencia humana tanto individual como social.


La coeducación en el currículum de la educación primaria



La coeducación ha de estar presente en cada una de las etapas educativas, procurando su adecuación a las características psicopedagógicas de los alumnos/as a los que se dirige y teniendo en cuenta las exigencias curriculares de cada uno de ellos. Durante la etapa de la educación Primaria, se desarrollan en nuestros alumnos/as determinados procesos de socialización y construcción de valores sociales en los cuales la coeducación se ve directamente implicada; en dicha etapa se va adquiriendo una autonomía creciente tanto motriz como intelectual, se desarrollan nuevas formas de expresión y representación y se avanza en la construcción de la propia identidad, la autoestima y la integración social en grupos más amplios. Como consecuencia de estas nuevas posibilidades que van apareciendo de forma paulatina se elaboran una serie de representaciones del mundo que les rodea, de las relaciones interpersonales que se establecen en la sociedad y de los valores, normas que la rigen. En estos procesos se ven implicados los diferentes medios en los que transcurren la vida de los niños/as (familia, amigos/as, barrio... etc.), contribuyendo todos ellos a la transmisión de unos modelos que pueden ser más o menos equilibrados, más o menos justos, más o menos segregadores. La escuela debe ser consciente de que en el proceso de elaboración de nociones tales como género (hecho social) o sexo (hecho biológico) se realizan selecciones culturales impregnadas de prejuicios, pero que operan como si respondiesen a un proceso de objetivación de la realidad. Es por ello que la coeducación como elemento corrector de las desigualdades, debe intervenir en la modificación de estas nociones, aportando informaciones y modelos culturales superadores de tales arquetipos. Se debe prestar en esta etapa especial atención a la construcción de la identidad sexual, en lo que lo femenino no esté subordinado a lo masculino, al desarrollo de actitudes de convivencia tolerantes con las diferencias individuales y grupales, al aprendizaje de destrezas sociales que permitan la resolución positiva de conflictos y a la adquisición de hábitos de cooperación de los niños y niñas en tareas no segregadoras. Para alcanzar estas finalidades, la escuela debe promover distintos contextos que sitúen armónicamente términos como cooperación, dialogo, reflexión, respeto , tolerancia... etc., en definitiva fomentar la participación de los alumnos/as en sus propios procesos de aprendizaje, priorizando el trabajo en grupo, motivando la libre expresión y creatividad y creando canales fluidos de comunicación Así pues, el enfoque coeducativo no puede limitarse a una intervención anecdótica y parcial del currículum educativo, coeducar es algo más que introducir una serie de nuevos contenidos o de propiciar unas determinadas actividades, supone un replanteamiento de la totalidad de los elementos implicados en los procesos de enseñanza-aprendizaje, desde las finalidades más remotas a los objetivos más concretos, de los contenidos más básicos del currículum de la etapa al diseño de unidades didácticas, de la organización general del sistema y el centro a la relaciones de comunicación en el aula... etc., en definitiva se trata de contemplar la coeducación desde dos vertientes, en primer lugar evitando aquellos planteamientos, actitudes y expresiones que favorezcan o permitan la discriminación sexista, y en segundo lugar mediante la intervención positiva promocionando el desarrollo personal, equilibrado y cooperativo de todos los miembros de la comunidad educativa. En el currículum están reflejadas las intenciones educativas, los objetivos y contenidos, las orientaciones metodológicas y la evaluación, pero también forman parte de él valores, actitudes y normas sociales establecidas, sin embargo existe el denominado “currículum oculto”, que consta sobre todo de esto último: valores y creencias, actitudes y estereotipos, normas y a veces sanciones sociales, dando lugar a una verdadera pedagogía implícita tan eficaz como la explícita. La transmisión del currículum oculto no se realiza de manera consciente, si no que se transmite por contenidos simbólicos y afectivos de naturaleza muy variada. La Educación Física puede considerarse como una de las disciplinas en que el currículum tiene tanto o más contenido oculto que manifiesto, ya que alude a aspectos antropomórficos muy profundos como son la conciencia y valoración del propio cuerpo, el lugar que ocupa éste en la cultura, los usos y técnicas corporales según el sexo y la edad, los modelos corporales dominantes para ambos sexos,... etc., transmitidos a través del refuerzo del estereotipo corporal ya sea masculino o femenino. De los múltiples elementos transmisores del currículum oculto algunos como más claros e influyentes se sitúan en el profesorado y su comportamiento, y otros, en los elementos instrumentales, como pueden ser la propia organización de la clase, la utilización del materia y la utilización del espacio. Toda pedagogía y, con mayor razón, aquella que tenga por finalidad eliminar desigualdades, no puede tratar a todos los alumnos/as por igual, ya que ello suele contribuir en ocasiones a perpetuar esas desigualdades, sino que deben dar respuestas a las diferentes necesidades. La actividad física en la Educación Primaria tiene en el cuerpo y en el movimiento los ejes básicos de la acción educativa, debemos resaltar la importancia del conocimiento corporal vivenciado y de sus posibilidades lúdicas, expresivas y comunicativas, así como la importancia de la aceptación del propio cuerpo y de su utilización eficaz con el fin de evitar restricciones y discriminaciones de ningún tipo. Así mismo el propio Decreto de enseñanza en Andalucía (Dc 105/1992) en el área e Educación Física, señala que:” se evitarán discriminaciones en función del sexo, paliando las influencias de los actuales estereotipos que asocian el movimiento expresivo y rítmico como propio del sexo femenino, y la fuerza, agresividad y competición como masculino”. Siguiendo con el propio Decreto 105/1992, de 9 de Junio por el que se establece el currículum de la Educación Primaria en Andalucía, en el apartado de Objetivos del área de Educación Física, el hecho coeducativo podemos relacionarlo con los siguientes objetivos:


• Participar en juegos y otras actividades, estableciendo relacion

es constructivas y equilibradas con los demás. El juego grupal proporciona un clima saludable, afectivo y relacional, que fomenta el desarrollo de la autoconfianza y el goce por la actividad física compartida; deberemos evitar la selección o distribución de juegos y actividades físicas en función de criterios sexistas.


• Valorar diferentes comportamientos que se presentan en la práctica de la actividad física. Desarrollaremos en nuestros alumnos/as actitudes positivas y capacidades para discernir diferentes comportamientos, favoreciendo los de cooperación, participación, ayuda y solidaridad. Ello va a implicar un análisis reflexivo en torno a las posibles situaciones que se pueden producir en la práctica de la actividad física y la adopción de actitudes derivadas de la misma, evitando aquellas consideradas como agresivas y discriminatorias.


• Adoptar hábitos de higiene, de alimentación, posturales y de ejercicio físico, que incidan positivamente sobre la salud y la calidad de vida. Con este objetivo podemos contribuir a un desarrollo de la responsabilidad y el respeto hacia el propio cuerpo, fomentando actitudes y hábitos que incidan positivamente en la salud individual y colectiva.



Intervención educativa


En Educación Física, existen grandes condicionantes para asegurar la igualdad de oportunidades en nuestros/as alumnos/as, para conseguirla debemos de incidir y reflexionar sobre diversos aspectos básicos: • Debemos ofrecer un proyecto curricular válido y motivante, tanto para los alumnos como para las alumnas. • Debemos conocer la fuerte carga de género que habitualmente se transmite a través de las interacciones verbales en nuestra área. • Si uno de nuestros objetivos es propiciar la participación de los alumnos/as en las diferentes actividades físicas y promover hábitos estables de ejercicio físico y de salud, la selección de contenidos deberá de priorizar aquellos que más contribuyan a integrar a alumnos y alumnas y otorgar un tratamiento diferente a aquellos contenidos que tradicionalmente se atribuyen a un género. • Trataremos de compensar la tendencia existente sobre la utilización de los diferentes espacios de realización de las actividades físicas, estableciendo actuaciones que nos permitan una distribución acorde con las tareas a realizar. • La utilización de materiales y las diferentes organizaciones del grupo clase, nos van a permitir interactuar de manera no estereotipada interviniendo en la propia formación de grupos atendiendo a razones de nivel de aprendizaje e introduciendo materiales alternativos no estereotipados. • Debemos plantearnos el conocer sus intereses, preferencias, expectativas,...etc., lo cual nos permitirá eliminar esos estereotipos, actitudes y prejuicios existentes promoviendo la participación en actividades lúdicas de manera cooperativa. Texto Español. Prof. Jorge Concha M. Santiago 18 de Abril del 2011.

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